Mi aventura en Nolte Mezzanine comenzó gracias a mi padre, Jurgen Koedam, que también trabaja en la empresa. Me preguntó si me gustaría ir a ver qué produce realmente Nolte Mezzanine. Esa visita me causó una impresión inmediata y tuve la oportunidad de empezar en el departamento de ingeniería.
La técnica siempre me ha fascinado, pero en Nolte Mezzanine desarrollé un fuerte interés por la construcción en acero. Idear soluciones, desarrollarlas en software 3D y luego ver cómo el diseño se produce y se monta sigue siendo un proceso especial.
Lo que más me gusta de mi trabajo es la colaboración con los clientes. Al comprender bien cómo funcionan sus procesos y cuáles son sus necesidades, podemos, junto con ingenieros y constructores, llegar a un diseño bien pensado. La aportación de producción y montaje es fundamental para traducir la teoría en práctica.